LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE

A EXAMEN UN AÑO DESPUÉS

 

El 25 de septiembre de 2015, 193 líderes mundiales se comprometieron con 17 grandes metas para alcanzar tres objetivos globales fundamentales en los próximos quince años: erradicar la pobreza extrema, combatir la desigualdad y la injusticia y solucionar el cambio climático.

Así surgieron los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS, que se formularon como  17 propósitos divididos, a su vez, en 169 metas, y fueron el fruto de un trabajo concienzudo de expertos de Naciones Unidas (ONU) y miembros de la sociedad civil. Entraron oficialmente en vigor el 1 de enero de 2016.

 

Cuando ha transcurrido algo más de un año desde su implantación, los expertos se han detenido a analizar su avance para intentar dirigirnos con éxito a la Agenda 2030. Lo que Naciones Unidas observa, en estos momentos, es un crecimiento económico muy discreto de los países menos desarrollados, tomando como referencia el estimado para el cumplimiento de los ODS, no por debajo del 7%. De confirmarse esta tendencia, cerca de un 35% de su población permanecería en la pobreza extrema en 2030.

El Consejo Económico y Social de la ONU, ECOSOC, por su lado, habla de que la erradicación de la pobreza demanda una respuesta integral de todos los Gobiernos. A pesar de que más de 1.000 millones de personas han sido rescatadas de la pobreza más abyecta desde 2005, estas cifras esconden grandes disparidades a nivel regional y nacional. Actualmente, más de 800 millones viven con menos de 1.90$/día y un 10% de trabajadores del mundo son pobres, lo que demuestra que el acceso al empleo remunerado no es suficiente para salir de la pobreza.

 

 

La educación, de nuevo, es vista como una estrategia eficaz. Así, la UNESCO, Organización de Naciones Unidas para la educación, la ciencia y la cultura, muestra que los niveles de pobreza en el mundo podrían reducirse si todos los adultos completaran la secundaria, a pesar de que las cifras indican que las tasas de abandono se mantienen elevadas en muchos países, muy por encima de lo requerido por la Agenda 2030. De hecho, concluye, cerca de 60 millones de personas podrían salir de la pobreza si todos los adultos tuvieran dos años más de escolaridad, y lo lograrían 420 millones, si todos culminaran esta etapa, especialmente en África subsahariana y sur de Asia.

Sin embargo, la ayuda destinada a la educación se ha visto reducida en los últimos seís años, denuncia la UNESCO. No sólo es necesario aumentar la dotación, insiste, sino que también hay que destinarla a los países que más la necesitan como África subsahariana, donde viven la mitad de los niños sin escolarizar del mundo. Frente a este panorama, es fundamental no desviar la atención y aumentar los compromisos para que en 2030 la educación universal sea una realidad.

Los efectos del cambio climático están siendo más que evidentes. Intentar paliar sus consecuencias es vital para alcanzar los ODS. En este sentido, la FAO, organización de la ONU para la alimentación y agricultura, advierte que invertir en la preparación y resistencia de los agricultores para afrontar situaciones de sequía extrema es fundamental. Actualmente se trabaja en la búsqueda de estrategias globales que mitiguen su impacto, aunque sabemos que el daño de las sequías no es sólo económico, sino que se interpreta también en términos de hambre, pobreza, emigración forzosa, crisis y conflictos. Los expertos señalaron que África es el continente más afectado y, además, se prevé que la frecuencia, duración e intensidad vayan a más perjudicando principalmente al sector agrícola que es el que soporta el 84% del impacto económico de las sequías.

 

 

Uno de cada cinco niños de países desarrollados vive en la pobreza, y uno de cada ocho sufre inseguridad alimentaria, reveló UNICEF, el Fondo de la ONU para la infancia. Las cifras no dejan lugar a dudas, incluso las economías más fuertes tienen dificultades para alcanzar las metas para niños y jóvenes. La violencia, la pobreza, los prejuicios y el bajo nivel educativo son sus principales amenazas. Se pide a los estados un mayor esfuerzo en salud, educación y protección para los menores, especialmente de aquellos en situación más vulnerable. UNICEF destaca las importantes desigualdades que existen estre naciones y revela otros problemas que aquejan a la niñez y juventud de los países más avanzados como abusos sexuales, el suicidio y la desigualdad de género.

Los océanos también intervienen en la agenda de la ONU como punto de partida para detener el deterioro de los recursos marinos. Así, se han firmado un total de 1161 compromisos en los que participarán los Gobiernos, las organizaciones civiles y el sector privado. Los expertos advierten que la acidificación de sus aguas acabará con la vida submarina y que, de seguir así, habrá más plásticos que peces para 2050, sin olvidar la pesca ilegal y la sobreexplotación.

Líderes de las mayores empresas tecnológicas señalaron, por su lado, que en unos siete años, todo el planeta estará interconectado, y que la innovación se revela clave para alcanzar los ODS. Internet y las redes sociales no conocen fronteras. África ya cuenta con mil millones de teléfonos móviles. Algunas iniciativas hablan de ofrecer internet mediante globos aerostáticos en áreas remotas. El potencial de la tecnología es ilimitado: facilitan los servicios financieros a quienes no disponen de cuentas bancarias, ayudan al cuidado de enfermos crónicos, rastrean las migraciones de animales, por mencionar sólo algunos.

 

 

Desde la ONU también se destaca el papel de las parteras profesionales y su contribución a los ODS, al evitar dos tercios de las muertes maternas y neonatales ayudando a millones de mujeres a ejercer su derecho a recibir servicios de salud sexual y reproductiva.

En definitiva, vemos que el campo de trabajo es muy amplio con numerosos frentes abiertos. La Agenda 2030 ha sido formulada para que todos participemos. Ya no es posible mirar hacia otro lado. Sólo se alcanzarán las metas si todos nos implicamos. Pequeños gestos pueden cambiar el mundo. Tu ayuda es fundamental.