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El propósito del viaje ha sido estrechar lazos y concretar proyectos de cooperación entre las ONG’s IC-LI y ‘Fe y Alegría’-Bolivia. Actualmente ‘Fe y Alegría’–Bolivia se encuentra desarrollando un plan decenal de ‘educación técnica’ a nivel nacional. Este plan trata o intenta cubrir un espacio no cubierto dentro de la educación. La idea es ofrecer a los estudiantes una formación técnica de grado superior pero no universitaria.
Mi primer contacto con ‘Fe y Alegría’-Bolivia fue en La Paz, formando docentes en dibujo asistido por ordenador en el Instituto Superior de Electrónica, Informática y Telecomunicaciones Santo Toribio de Mogrovejo. El equipamiento de este Instituto fue subvencionado en parte por el Gobierno Vasco. La experiencia fue inmejorable y su mentalidad y educación, me atraparon. Este ha sido mi tercer viaje a Bolivia. Esta vez a una parte diferente, pero no menos interesante, a la amazonía boliviana. En febrero de este año ha empezado a funcionar otro centro que está metido dentro del plan decenal de educación técnica, es el llamado Instituto Técnico Hº José Castillo. La construcción íntegra del edificio y el material para la creación de varias especialidades ha sido financiada por una empresa española llamada SIMON a través de INTERMON-OXFAM. La financiación otorgada ha rondado los 300.000 dólares americanos. El trabajo en la construcción ha sido realmente bueno. Una vez comenzado el funcionamiento del centro, su director Asier Bengoa empieza a enfocar la sostenibilidad del mismo y el enfoque específico dentro de la zona. Después de numerosas reuniones se llega a la conclusión de que sería realmente interesante ofrecer esta formación técnica a los habitantes de los ‘pueblos originarios’ desperdigados por la amazonía boliviana. La idea de ofrecer formación técnica a esta gente no enfoca o persigue la adaptación del indígena en la ciudad sino todo lo contrario, ofrecerle formación técnica para que luego puedan volver a sus comunidades y revalorizarlas y asentarlas dentro de la sociedad boliviana. Actualmente los ‘Pueblos Originarios’ se encuentran en proceso de legalización y reconocimiento de sus tierras por parte del Gobierno Boliviano a través de la Pastoral Indígena. Después de varias reuniones entre los responsables de la pastoral indígena, Asier Bengoa y yo, se llegó a un acuerdo entre la Pastoral Indígena y el Instituto Técnico Hº José Castillo por el cual el Instituto crearía una casa de acogida en el centro para estudiantes indígenas y así facilitaría su acceso a la educación técnica mientras la Pastoral Indígena haría de filtro o captaría la gente realmente capacitada para ello. Las personas responsables de la Pastoral Indígena se quedaron encantadas con el posible proyecto y manifestaron en repetidas ocasiones que era justo ‘el momento ideal’ para proponer algo así, ya que una vez que las comunidades tienen sus tierras reconocidas se preguntan: ¿Y ahora qué?. Por lo tanto, darles la formación adecuada les vendría fenomenal para asentarse como comunidad y no desaparecer.
A partir de ese momento, nos metimos de lleno en el proyecto para poder solicitar su subvención al Gobierno Vasco. A modo de curiosidad, uno de los días nos adentramos en la selva para ir a una laguna a pescar pirañas y mientras caminábamos, uno de los indígenas me dijo: ¿sabes inglés? Yo le contesté: un poco por?? Y él me dijo: ¿¿Me puedes enseñar inglés??? Y él mismo empezó: Good morning......
En el momento me hizo gracia pero luego pensé: alguien le habrá dicho a este chico que tiene que aprender inglés para poder viajar y descubrir. Pero lo que nadie le habrá dicho es que lo que realmente tiene que descubrir es su cultura, su idioma y sus valores, e intentar mantenerlos. Y es por eso por lo que vamos a trabajar.
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